En mi aldea había un burro, que como se daba con la cabeza al entrar en la cuadra entraba agachado, poco después le ampliaron la puerta, pero el animal siempre siguió entrando agachado y no hubo forma de cambiarlo. A veces me siento igual, aunque las cosas mejoren, sigo agachando la cabeza, no valla a ser que me de con la puerta.

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